SOI Odontología

Controversia sobre el uso de las amalgamas dentales.

Las amalgamas dentales, también llamadas amalgama “de plata”, se siguen poniendo, en las bocas de muchas personas, a pesar de que diversos informes científicos nos vienen advirtiendo de su peligro.

Este tipo de empastes dentales son de color gris-plateado y contienen un 50% de mercurio; siendo el mercurio el más pernicioso de los metales pesados y el material más tóxico después de los materiales radiactivos.

Qué efectos sobre la salud podría tener la forma de mercurio que contienen las amalgamas dentales?

Una vez colocada, la amalgama libera vapor de mercurio, pero en cantidades mucho menores que el mercurio líquido. Las amalgamas se van desgastando muy lentamente con el tiempo, lo que puede contribuir a la exposición total del paciente al mercurio, aunque se desconoce en qué medida exacta.

El vapor de mercurio se absorbe por los pulmones, se extiende por todo el cuerpo y se excreta lentamente. Inhalar concentraciones muy altas de mercurio puede producir bronquitis y neumonía y afectar al sistema nervioso central, por ejemplo causando temblores musculares.

Las amalgamas pueden causar ocasionalmente efectos locales en la boca, como reacciones alérgicas en las encías y en la piel del interior de la boca, pero esto ocurre sólo en contadas ocasiones y normalmente es fácil de tratar. Algunas personas han afirmado que las amalgamas dentales podrían dañar los riñones o tener efectos sobre el sistema nervioso o la salud mental. Sin embargo, estudios en poblaciones humanas no han encontrado tal relación.

Puede generar otro problema mucho mayor, el hidrargirismo o micro-mercurialismo (es decir, intoxicación crónica por mercurio), lo cual da lugar a múltiples problemas de salud.

La incidencia respecto a los efectos secundarios más habituales se estima en un 1%. Esto equivale a 10.000 pacientes en una población de 1 millón de portadores de amalgamas dentales.

Informes CIENTÍFICOS de la OMS desde 1991 o del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), en su “Evaluación Mundial sobre el Mercurio”, del año 2002 nos vienen adviertiendo de su peligro.

En algunos países como Suecia, Noruega, Dinamarca y Alemania está prohibido su uso.

Otros investigadores como el Dr. Manuel Toledano consideran que el empleo de amalgamas dentales no constituye un peligro para la salud de la población ni viola ningún código del ejercicio de la odontología.

Sin embargo, no puede descartarse que la salud de un pequeño porcentaje de la población haya sido comprometida debido a su exposición.

Un informe presentado en 1993 por el Servicio de Salud Pública de los EE.UU. reveló que las amalgamas dentales son de uso general porque son fuertes, durables y relativamente económicas. Las amalgamas liberan pequeñas cantidades de mercurio como vapor, que pueden ser absorbidas por el paciente mediante inhalación e ingestión, con un efecto tóxico sistémico. El informe reveló que es escasa la evidencia de que la salud de la gran mayoría de los individuos con amalgamas esté comprometida o que su remoción tenga un efecto beneficioso en las patologías posiblemente asociadas con la toxicidad por mercurio. La escasez de estudios en seres humanos que demuestren una asociación entre amalgama dental y toxicidad crónica con mercurio no excluye por completo el riesgo.

Conclusión sobre los efectos de las amalgamas y sus alternativas sobre la salud de los usuarios

Tanto las amalgamas dentales como los diversos materiales alternativos se consideran eficaces y seguros de usar. Sólo están vinculados con una pequeña proporción de efectos locales en la boca, y no hay pruebas de que provoquen enfermedades. Es necesario informar a los pacientes y al público en general sobre los riesgos y beneficios relativos de la utilización de los diferentes materiales de obturación, para que el paciente pueda tomar una decisión acerca del material a utilizar.